El musical de Billo sube a la tarima del Teresa Carreño
Octubre 28, 2009
Un Billo emotivo y cautivador, evocador y alegre como la música que lo caracterizó llega al Teatro Teresa Carreño de manos del espectáculo Billo, la revista musical, producido por Federico Pacanins y protagonizado por las voces de Rafa Galindo, Memo Morales y la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, bajo la dirección de Rodolfo Saglimbeni. Las funciones serán el sábado 31 a las 6:00 p.m. y el domingo 1 de noviembre a las 11:00 a.m.
Ayer hubo un encuentro con los músicos y cantantes, durante el cual hicieron un ensayo: la energía que transmite el elenco del musical la reciben de buen agrado los integrantes de la Sinfónica, quienes empuñaron sus instrumentos y bailaron guarachas, cantaron los coros, aunque nada de ello estaba pautado dentro de la programación. Incluso, el mismo Saglimbeni se contagió con ese entusiasmo; el mismo -como ya lo había confesado minutos antes- con el que es capaz de ejecutar junto a sus músicos las excelsas obras de Mahler o Messiaen. Un Epa Isidoro expresivo e instrumental abre el espec- táculo, con lo cual se evoca la música caraqueña. Describe Saglimbeni que luego viene Un cubano en Caracas, que era la música que había fusionado Billo entre el Alma llanera y El manicero, y que la iba a dirigir frente a la Sinfónica de Venezuela en abril de 1988, cuando la muerte lo sorprendió el 5 de mayo de ese año. Luego seguirá un mosaico compuesto por las piezas que acompañaron las fiestas de 1938 y años posteriores. “Después vienen dos momentos importantes que refleja el musical: A gozar muchachos, que fue un programa animado por Musiú Lacavalerie, y sigue un sketch con Rafa Galindo, quien canta en vivo Noche de mar. Luego viene el Mosaico N° 7, que curiosamente se escucha todos los días en alguna emisora venezolana”, agrega el director. El musical prosigue con la rivalidad de Billo con Los Melódicos y al final el cantante Horacio Blanco, de Desorden Público, entonará dos temas, “para que la gente siga bailando”.
Ana María Hernández G.
EL UNIVERSAL


Comentarios